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27 de marzo de 2015

FINDE CON SUBOXONE

Tras un largo y sufrido verano seguido de no una mejor y desgarradora y hasta vejatoria primavera de 2014, me topé con mi ansiada y supuesta panacea; el suboxone.
Esa pastilla exagonal con una mezcla de buprenorfina y naloxona con una proporción siempre del 25% de la segunda. Y digo siempre, porque hay dos formatos. Por lo menos aquí en España. El que se muestra en la foto que contiene 8 mg.de buprenorfina y 2 de naloxona y el de bebés diría yo con 2 de buprenorfina y 0,5 de naloxona.


Ahora explico un poco para quien aún no sepa que seréis muy poquitos, pero hay que hacerlo.

Esta medicina es un sustituto de la heroína y un segundo plan de ataque tras el P.M.M.(programa de mantenimiento con metadona).


La buprenorfina es un agonista opióide que no opiáceo que los veteranos conocemos como "buprex" y es lo que se supone debe hacer el efecto de la sustitución de la heroína o de la metadona para los que se pasan del P.M.M. a este otro.
Y la naloxona es un antagonista también opióide que se añade para varios motivos como por ejemplo que no machaques la pastilla y la esnifes o te la inyectes, que son las vías por las que hace su cometido antagonista. Y para que si consumes heroína no te haga efecto ya que los receptores opiáceos/opióides están ocupados por esta.

Pues como decía, por motivos que iréis conociendo a lo largo de mis entradas en el blog, a finales del verano pasado se dieron las circunstancias de que tras 14 años en P.M.M. a dosis siempre bastante altas, comenzados después de más de 10 consumiendo heroína, me encontraba en unas condiciones lamentables tras una desintoxicación de la que ya os hablaré y de la que siempre me arrepentiré, con las secuelas de un ataque de párkinson que me provocaron, con un cuerpo que no podía con una caja de leche y un cerebro que pedía metadona, heroína, morfina, es decir cualquier opiáceo a gritos ensordecedores. Y que por una doctora que me había puesto la cruz y otras circunstancias que como digo espero dejar todas bien explicadas en este blog, no podía irme a la más lógica que era retomar el tto. con metadona.

  
Así que comencé por tomar la morfina que un señor no llegó a necesitar y los parches de fentanilo que también le sobraron hasta que se acabó y no me quedó otro remedio que volver al consumo de heroína.
Y así hasta que me dieron cita para un mes después en la UCA (unidad de conductas adictivas) de la capital de la provincia ya que en la de mi ciudad tenía el problema que comenté con esa doctora.
Tras una consulta con otra doctora que de saberlo casi me habría quedado con la de mi ciudad, me propuso por varios motivos excepcionales que probara con el suboxone en vez de la metadona. A lo cual yo accedí con la condición de no cerrarme las puertas a la metadona que yo ya conocía y sabía que me valía.
Me hizo el visado que este medicamente necesita y la receta ya que el suboxone no se suministra allí como la metadona, sino en la farmacia y bien carito. Me explicó como y cuanto tomarlo y me dió cita para tres días después que se me terminaba el medicamento suponiendo que necesitara tomar la máxima cantidad permitida que son 24mg. de buprenorfina. O sea 3 comprimidos que se colocan bajo la lengua.
Comencé a tomarlo 36 horas después de mi última toma de heroína ya que si no es así, si no tienes ya bastantes síntomas de abstinencia la naloxona expulsa rápidamente la heroína de los receptores para colocarse ella y te produce un gran síndrome de abstinencia. Vamos, que hay que pasar algo de mono o si te anticipas pasas uno mas agudo y desagradable.
En fin, que comencé mi experiencia.
El primer día apenas me quitó los síntomas de abstinencia, aunque me los redujo. El segundo me los quitó un poco más pero no desaparecieron. Y el tercero que era el día de la cita aún tenía síntomas. Por lo que yo ya pude apreciar que a mi ese medicamento no me iba. Porque con mi historial yo calculo así por encima que habría necesitado pues un mínimo de cuatro veces el máximo autorizado a tomar. >100 mg. Pero la doctora me decía que era poco tiempo y que probara más. De esa manera más recetas y otra cita unos tres días después para ver que tal. Yo ya algo decepcionado otros tres días más ya cada vez con menos síntomas de abstinencia pero viendo que eso no me valía ya que sinceramente mi cuerpo y mi cerebro no se conforma con no tener síntomas. Yo necesito sentir algo más como una dosis de a partir de 100 mg. de metadona. Es por ello por lo que calculaba que con <100 mg. de buprenorfina no me valdría el suboxone. Así estuve unas dos semanas aproximadamente. La doctora prefiero no juzgarla ni decir nada, pero donde dije digo digo Diego y por motivos que vuelvo a dejar para otro momento se negó a darme metadona. El final fue afortunado. En mi opinión, el suboxone es para gente que lleva poco tiempo con la heroína y a dosis bajitas o para gente que está reduciendo la metadona con el objetivo de dejarla y cuando vas por 30 mg. aproximadamente se puede hacer el cambio de forma que ese medicamento estigmatiza menos a la persona, ya que en vez de ir todas las semanas a por los tarros de metadona, te pueden hacer recetas de suboxone por un mes sin tener que pisar la UCA. Y en cierto modo es como un paso más hacia el abandono de las drogas y lo que ello conlleva. Pero desgraciadamente hay un grupo en el que me encuentro yo, en el que el P.M.M no es para ir reduciendo lentamente hasta llegar a cero. Sino como los psicólogos y psiquiatras nos dicen para que no nos estigmaticemos mucho, que es como la insulina para un diabético. Y como está descrito en la O.M.S. (organización mundial de la salud) la drogadicción es una enfermedad y crónica además. Aunque un porcentaje muy pequeño, creo que alrededor de un 2% logre dejarla para siempre. La dejará pero todos tendremos la enfermedad el resto de nuestras vidas. Luchemos, venzamos, seamos vencidos, dejemos de luchar. La enfermedad que es neuronal, es crónica. Bueno y como decía esta experiencia tubo un buen final, ya que a pesar de las dos semanas a las que en el título por la corta experiencia llamo un finde fueron bastante insufribles debido entre otras a la dureza que arrastraba del verano tras la desintoxicación y lo corta que se me quedaba la dosis máxima que podía tomar; un golpe de suerte hizo que la doctora de la UCA de mi ciudad dejara de serlo y por lo tanto allí estaba yo al día siguiente a pedir metadona al equipo que ya durante 14 años me conocían y desde un primer día me dieron una dosis que por fin me calmó el malestar que arrastraba desde el 11 de abril que comencé la desintoxicación.
Y bien, me despido no sin decir que a quien se pregunte que para qué me desintoxiqué para luego volver a consumir, eso lo dejo para otra entrada. Chao y feliz primavera.